Francisco Torres












Ene 11 2016

De los proyectos de reforestación protectora… a los Procesos de Restauración Ecológica

Por: I.F. Francisco Torres Romero (jefe Plan Piloto De Restauración De Bosque Seco)

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En Colombia Las plantaciones forestales protectoras se han venido realizando desde hace muchos años replicando los modelos utilizados en algunas plantaciones de especies forestales comerciales como lo son las distancias y densidades de siembra (1100 plantas/ha), utilizando recetas para la preparación del suelo y la fertilización, además en esas reforestaciones tradicionalmente se utiliza un número muy bajo de especies nativas (de 3 a 10) limitándose a las pocas encontradas en vivero comerciales.

Durante muchos años se han invertido millones de pesos en proyectos de reforestación protectora como se hizo con el Plan Verde, el SINA I y SINA II, fondo de regalías y compensaciones ambientales los cuales en el mediano y largo plazo en su mayoría no han cumplido con los objetivos de conservación, perdiéndose en la mayoría de los casos las cuantiosas inversiones realizadas.

En el año 2012 con la Unión Temporal SEI S.A. – Fundación Natura realizamos la Evaluación Del Programa De Apoyo Al Sistema Nacional Ambiental (SINA II) para el Departamento Nacional de Planeación, a continuación mencionamos algunas de las conclusiones del Subcomponente de Conservación, restauración y manejo sostenible de ecosistemas forestales en cuencas hidrográficas: Ir al sitio web. Descargar.

Desafortunadamente el Programa SINA II no contó con indicadores de línea base que permitiese evaluar el objetivo general que se propuso, ninguno de los convenios revisados con las corporaciones autónomas en el censo de proyectos muestra una línea base o un indicador en torno al recurso hídrico, la conservación de la biodiversidad, la conectividad de paisajes o el mejoramiento de calidad de vida de los habitantes. Por esta razón, no es posible decir cuál fue el aporte del proceso de reforestación a la renovabilidad y disponibilidad del recurso hídrico, a la conservación de la biodiversidad, a la conectividad de paisajes ni al mejoramiento de calidad de vida de los habitantes.

La estrategia de ejecución estuvo dirigida a tratar de cumplir en los ocho años de ejecución del programa con las metas de reforestación, pero sin vincularlas realmente a una mirada ecosistémica e integral de los paisajes en donde se estaban llevando a cabo las intervenciones.

Al mismo tiempo, las especies utilizadas en varios de los planes de reforestación no respondieron claramente a una visión de conservación de la biodiversidad o protección de las zonas de recarga hídrica y esto, entre muchos factores, respondió a la falta de planeación de las especies que se sembraron y al hecho de supeditar el proceso a las especies disponibles comercialmente en los viveros locales. Es claro, eso sí, que en la ejecución de los convenios no se priorizó el uso de especies amenazadas o en peligro de extinción.

Con la información disponible en el programa tampoco es posible hacer ninguna inferencia sobre la sostenibilidad de las acciones realizadas en este subcomponente, lo que constituye una de las principales falencias del mismo. Un proceso de reforestación o de utilización de cualquiera de las HMP no debe considerarse con una mirada en el corto plazo; su manejo sostenible debe, como mínimo, tener una proyección a 20 años y, por lo tanto, se debería evitar la financiación de proyectos que tienen como único indicador las hectáreas reforestadas en el término de vida del proyecto. Sobre este tema, en el Programa SINA II no es claro de quién es la responsabilidad de garantizar la sostenibilidad en el tiempo de estas inversiones y la continuidad de los procesos para que esta inversión cumpla realmente los objetivos previstos.

Las plantaciones iniciales se hicieron replicando los modelos utilizados en algunas plantaciones comerciales desde hace años (distancias y densidad de siembra, mono cultivos específicos, receta para fertilización etc.), sin hacer ajustes ni incluir los conceptos básicos de la restauración ecológica (ecosistemas de referencia, la selección de especies y sus gremios ecológicos, etc.); tampoco se incluyeron tecnologías y metodologías utilizadas ampliamente como retenedores de humedad, micorrización, análisis de suelos, programa de nutrición, MIPE, entre otras.

En la mayoría de convenios no se tuvo en cuenta la calidad genética del material, aspecto fundamental en los programas de conservación, ni se consideró el origen y procedencia del material reproductivo; las fuentes de las semillas no se identificaron, ni manejaron, y en la mayoría de casos no hay trazabilidad genética, todo lo cual afecta la calidad de las plantaciones realizadas.

En cuanto a la calidad física del material vegetal, no se establecieron unos criterios generales para todo el país; se les dejó a las corporaciones la labor de fijar sus propias especificaciones, las cuales dependieron del criterio técnico de funcionarios que, a veces, no tenían mucha experticia en el tema. En algunos de los casos, en los que se compró el material vegetal, no se tenía control de la producción y sólo se hacía un control parcial en el recibo del material; se presentaron pérdidas de material por estrés y daño en el transporte mayor y menor, así como en el cargue y descargue, lo cual afecta directamente la calidad, desarrollo y sobrevivencia de las plantaciones.

Las plantaciones establecidas tienen un desarrollo muy irregular, con algunos árboles con buen desarrollo y otros con un desarrollo bastante deficiente; algunas especies nativas no presentaron buen comportamiento por la forma en que fueron sembradas. En algunos casos se necesita hacer nuevas intervenciones de limpieza y fertilización, sobre todo en las plantaciones donde se encuentran especies nativas, en todos los casos se debe mantener un monitoreo fitosanitario continuo para identificar oportunamente posibles plagas o enfermedades y así poderlas controlar.

Como resultado de la cumbre de París COP21 Colombia recibirá 300 millones de dólares nuevos para procesos de conservación y reforestación, por lo tanto se hace pertinente retomar los resultados de la evaluación del SINA II y de otros proyectos de restauración realizados en el país, para que con estas nuevas inversiones si se logren cumplir con los objetivos de restauración, a continuación planteamos la siguiente tabla COMPARATIVA en la cual hacemos un contraste entre los proyectos de reforestación protectora que generalmente son a corto plazo y los PROCESOS DE RESTAURACIÓN ECOLÓGICA que deben ser a mediano y largo plazo:

Tabla Comparativa entre proyectos de reforestación y PROCESOS de restauración ecológica.

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